Dolor crónico

El dolor lleva meses contigo. Tu vida no tiene que girar alrededor de él

Vivir con dolor durante semanas, meses o años puede cambiar la manera en la que te mueves, trabajas, descansas y disfrutas tu vida. Es momento de recuperar el control.

Descubre qué factores pueden estar influyendo en tu dolor y comienza un plan personalizado.

Entender para recuperar

¿Qué es el dolor crónico?

El dolor se considera crónico cuando persiste o aparece de manera recurrente durante más de tres meses. Puede continuar después del tiempo habitual de recuperación de una lesión o enfermedad, presentarse por periodos o mantenerse de forma constante.

En algunos casos existe una condición que continúa generando síntomas. En otros, el dolor puede permanecer aun cuando la lesión inicial ya se ha recuperado o cuando no existe una relación directa entre la intensidad del dolor y el estado actual de los tejidos.

El dolor crónico es real. Su aparición y persistencia pueden estar influidas por diferentes factores biológicos, físicos, psicológicos y sociales. Esto significa que dos personas con una lesión similar pueden experimentar niveles de dolor, limitaciones y procesos de recuperación muy diferentes.

El tiempo que llevas con dolor no define hasta dónde puedes recuperarte.

Una lesión de larga evolución requiere una evaluación más amplia, objetivos realistas y un proceso progresivo enfocado en mejorar tu función y calidad de vida.

Señales y síntomas

El dolor crónico no se presenta igual en todas las personas

Puede sentirse como dolor constante o intermitente y acompañarse de cambios físicos, emocionales y funcionales.

Dolor que persiste durante más de tres meses
Dolor que aparece y desaparece repetidamente
Rigidez o sensación de poca movilidad
Fatiga o cansancio frecuente
Disminución de la fuerza o la resistencia
Mayor sensibilidad al movimiento o al contacto
Dificultad para dormir o descansar adecuadamente
Problemas para concentrarse
Cambios en el estado de ánimo
Temor a moverse o a volver a lesionarse
Reducción de la actividad física
Abandono de actividades laborales, deportivas o recreativas

Cuando el dolor limita de manera frecuente el trabajo, el autocuidado, la convivencia o las actividades cotidianas, puede considerarse dolor crónico de alto impacto. Estas personas también pueden presentar peor descanso, mayor fatiga, miedo al movimiento, preocupación y dificultades físicas o emocionales más marcadas.

Paciente realizando ejercicio de rehabilitación de rodilla con supervisión de fisioterapeuta
Comprender tu dolor

¿Por qué el dolor puede continuar?

El dolor persistente no siempre significa que tu cuerpo se esté dañando cada vez que te mueves.

Después de una lesión, cirugía o periodo prolongado de dolor, el sistema nervioso puede volverse más sensible. Como consecuencia, algunos movimientos, cargas o estímulos pueden percibirse como más dolorosos, incluso cuando los tejidos ya han avanzado en su recuperación.

También pueden influir:

La pérdida de fuerza
La disminución de la movilidad
El desacondicionamiento físico
La reducción prolongada de la actividad
Las alteraciones del sueño
El estrés
Las experiencias previas de dolor
El miedo a realizar determinados movimientos
La falta de una progresión adecuada de las cargas
Enfermedades o condiciones médicas asociadas

Esto no significa que el dolor sea imaginario. Significa que debe evaluarse de forma integral y no únicamente desde la zona en la que aparecen los síntomas.

Nuestro enfoque

¿Cómo atendemos el dolor crónico en Kinesy?

No comenzamos preguntando solamente dónde te duele. Comenzamos entendiendo qué ha cambiado en tu vida.

1

Escuchamos tu historia

Analizamos cuándo comenzó el dolor, cómo ha cambiado, qué tratamientos has realizado, qué actividades has dejado de hacer y qué objetivos son importantes para ti. Tu experiencia es una parte fundamental de la valoración.

Cuándo comenzó el dolorCómo ha cambiado con el tiempoQué movimientos o actividades lo modificanQué tratamientos has realizadoQué actividades has dejado de hacerCómo afecta tu trabajo, descanso o entrenamientoQué objetivos son importantes para ti
2

Evaluamos tu movimiento y función

Realizamos una exploración orientada a identificar rangos de movimiento, fuerza muscular, resistencia, control motor y tolerancia a diferentes posiciones. No evaluamos únicamente cuánto dolor sientes; también analizamos qué puedes hacer actualmente y qué necesitas recuperar.

Rangos de movimientoFuerza muscularResistencia físicaControl y coordinación del movimientoEquilibrio y estabilidadTolerancia a diferentes posicionesCapacidad para caminar, agacharte, cargar o entrenar
3

Definimos objetivos funcionales

El objetivo no siempre es esperar a que el dolor desaparezca por completo antes de comenzar a moverte. Establecemos metas específicas y medibles que van desde dormir mejor hasta volver a entrenar.

Dormir con mayor comodidadCaminar durante más tiempoRecuperar movilidadVolver a trabajarCargar objetosSubir y bajar escalerasRegresar al gimnasioRetomar la carreraRecuperar fuerza y confianzaVolver a realizar actividades familiares o recreativas
4

Diseñamos un tratamiento progresivo

De acuerdo con tu valoración, integramos educación sobre el dolor, ejercicio terapéutico, fortalecimiento progresivo, estabilidad, acondicionamiento físico y readaptación a actividades cotidianas, laborales o deportivas.

Educación para comprender mejor el dolorEjercicio terapéuticoRecuperación de la movilidadFortalecimiento progresivoTrabajo de estabilidad y control motorExposición gradual a movimientos evitadosReadaptación a actividades cotidianas, laborales o deportivas
5

Avanzamos según tu respuesta

Tu programa no permanece igual durante todo el tratamiento. Evaluamos periódicamente los cambios en síntomas, movilidad recuperada, fuerza, tolerancia al ejercicio, calidad del descanso y confianza para moverte. Conforme mejoras, aumentamos gradualmente la dificultad.

Cambios en los síntomasMovilidad recuperadaAumento de fuerzaTolerancia al ejercicioCalidad del descansoConfianza para moverteRegreso a tus actividades

El ejercicio terapéutico es una de las herramientas centrales del manejo no farmacológico del dolor crónico. La evidencia señala beneficios del ejercicio para reducir dolor y mejorar la función en determinadas condiciones, como dolor de espalda, fibromialgia y artrosis de cadera o rodilla.

Nuestro objetivo

Que recuperes tu vida, no solamente que persigas el dolor

En el dolor crónico, la recuperación no siempre ocurre de manera lineal. Puede haber días con menos síntomas y otros con mayor sensibilidad. Una variación temporal del dolor no significa necesariamente que hayas empeorado.

Comprender mejor lo que sucede

Disminuir el impacto del dolor

Recuperar movilidad y fuerza

Aumentar tu tolerancia a la actividad

Reducir el miedo al movimiento

Mejorar tu autonomía

Retomar progresivamente tus actividades

Volver a confiar en tu cuerpo

¿Es para ti?

¿Este servicio puede ayudarte?

La valoración de dolor crónico puede ser adecuada para ti si:

Llevas más de tres meses con dolor
Tus molestias aparecen de manera recurrente
Has recibido tratamientos, pero los resultados han sido temporales
Tienes estudios médicos, pero continúas con limitaciones
Dejaste de realizar ejercicio por miedo o dolor
Te cuesta regresar a tus actividades
Sientes rigidez, debilidad o poca resistencia
El dolor afecta tu descanso o tu trabajo
Buscar una estrategia progresiva y personalizada
Quieres recuperar tu movimiento y mejorar tu calidad de vida

Atención coordinada y responsable

Algunas personas con dolor crónico necesitan la participación de diferentes profesionales. Cuando durante la valoración identificamos datos que requieren atención médica, estudios complementarios, apoyo psicológico, nutricional u otro tipo de intervención, orientamos al paciente para recibir la atención correspondiente. La fisioterapia forma parte de un abordaje integral. No sustituye la valoración médica ni el tratamiento de enfermedades que requieren atención especializada.

Empieza a recuperar lo que el dolor te ha quitado

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Valoración fisioterapéutica$500 MXN

Recupera tu movimiento. Retoma tus actividades. Vuelve a confiar en tu cuerpo.