Una faja lumbar puede ayudar… pero ayudar no es lo mismo que rehabilitar
Un nuevo ensayo clínico publicado en JAMA Network Open estudió a 168 personas con dolor lumbar inespecífico de entre 1 y 6 meses de evolución.
Los investigadores compararon el tratamiento habitual con el mismo tratamiento acompañado del uso de una faja lumbar flexible durante 12 semanas.
¿El resultado?
Las personas que utilizaron la faja presentaron una mejoría mayor en discapacidad y algunas medidas de dolor. También utilizaron menos medicamentos para el dolor durante el seguimiento.
Los autores plantean que una faja no rígida podría utilizarse como una herramienta no farmacológica en determinados pacientes.
Lo que pensamos
Esta noticia nos gusta porque obliga a salir de los extremos.
Durante años hemos escuchado cosas como:
- "Las fajas son malas porque debilitan la espalda."
- "Si te duele la espalda, usa una faja para protegerla."
Probablemente ninguna de las dos ideas sea suficientemente buena.
Una faja puede ayudarte temporalmente si permite controlar síntomas y realizar actividades con mayor comodidad.
Pero usar una faja no recupera por sí sola la fuerza, tolerancia, confianza ni capacidades que necesitas para trabajar, entrenar o moverte.
La pregunta no debería ser solamente:
"¿Faja sí o faja no?"
Debería ser:
¿Para qué la estamos utilizando, durante cuánto tiempo y qué capacidades estamos recuperando mientras la utilizas?
Porque una herramienta puede formar parte de una rehabilitación.
No debería convertirse automáticamente en la rehabilitación.


